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La pasión que nadie podrá parar

Alén Pérez  |  24 de febrero de 2015 (22:48 h.)
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Quiero empezar este artículo dando las gracias al equipo de Stadio Sport por recordarme, una vez más, que tengo este rincón a mi disposición para escribir mis opiniones. Un hueco en el que disfruto expresándome. Gracias de verdad.

Esta vez me cuesta escribir, por lo menos al empezar. Sé lo que quiero transmitir pero me faltan palabras. Hablo de sentimientos. Emociones hacia amigos, compañeros, escudos, colores, camisetas… emociones del fútbol.

El pasado sábado se jugó en Coruña el Derbi entre el Depor y Celta, eterno rival, o mejor dicho… nuestro eterno rival. Eran las doce de la mañana y, tras hora y media de viaje desde Boiro, ya estaba en A Coruña. El ambiente no era algo especial hasta llegadas las cinco o seis de la tarde. Los aledaños de Riazor se empezaron a llenar de camisetas blanquiazules, la Policía vallaba la zona por la que llegarían los autobuses y, a eso de las ocho de la tarde, miles de aficionados cantábamos, alto y claro, “El día que me muera, yo quiero mi cajón, pintado de azul y blanco, como mi corazón”. La tensión del momento impide emocionarse. Pero piénsenlo. Miles de personas al unísono, el equipo bajando del autobús, las bengalas que alumbraban las calles… Una recepción de Champions que me recordó al día del ascenso a Primera… ¡Que buenos recuerdos!

Las bengalas… y habrá quién lo critique. Cada uno tiene su opinión, pero la mía es clara: Mientras se usen como es debido no veo el problema. Es muy fácil criticar pero… ¿Quién no se emocionó el día del Ascenso al ver una caravana de bengalas y pasión blanquiazul desde Riazor hasta Cuatro Caminos? El que no lo hiciese que tire la primera piedra y, de paso, que defienda a Tebas.

Oh, Tebas! Que se me olvidaba… ¡A ver cuántas denuncias nos caen! Somos una marca maldita dicen… Una marca maldita que no bajó los brazos en ningún momento, que estuvo con el equipo desde el calentamiento, que rompió ese ambiente frío que se respiraba en Riazor en las últimas jornadas, esa “marca maldita” que arrancaba un “Deportivo Alé” desde Marathón hasta Pabellón, esa “marca maldita” que se vió maltratada y que sigue estando ahí. Una marca maldita que lo único que hizo mal fue no pedir las dimisiones antes. En las buenas y en las malas, porque el Depor es pasión, es sentimiento. Llegaron goles, se rieron de nosotros los Celtarras, llevaron bombo cuando a nosotros no se nos permite… Pero no nos equivoquemos, esto es Riazor, esto es un INFIERNO para el VISITANTE. Sempre Forza Depor, Forza Blues y… Sempre en Loita, polo camiseta, pola cidade, polas cores e polo sentimento. SÓ UNHA FORZA!

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