16:39 h. domingo, 05 de diciembre de 2021

El concepto amigo, ¿está bien definido?

Alén Pérez  |  18 de octubre de 2014 (03:00 h.)
IMG-20141017-WA0011

Nos cuenta la Real Academia Española de la Lengua, en sus a veces absurdas definiciones, que la palabra “amigo” significa: “Que tiene amistad. Como tratamiento afectuoso, aunque no haya verdadera amistad”. Permítanme señores/as la licencia de, desde aquí, mandar un saludo al que sacó de la chistera la definición. Pues no debe saber lo que es un amigo o, tal vez, no sabe lo que es un amigo de verdad

 

Al día nos vemos y charlamos con decenas de personas, ya sea en casa, en el trabajo, en la calle, en el colegio o en el instituto (por no mencionar a la cantidad de personas que mensajeamos a través de Whatsapp o correo electrónico). Pero, ¿de verdad creen ustedes que todas esas personas a las que cuentan cosas, o una tercera parte, son amigos? ¿Creen que van a estar en un momento malo? ¿Creen que dejarán de lado una fiesta para estar con ustedes?

Si de verdad creen que un tercio de toda esa gente con la que se comunica al día va hacer lo antes mencionado… Enhorabuena, siga en sus mundos de nubes de algodón, cuando llegue al planeta Tierra whatsapéeme, que estaré encantado de explicarle como van aquí las compañías, los favores y todos esos inventos inútiles que nos complican diariamente la existencia.

Vamos a darle al ingenioso de la definición de la RAE una mejor: “Amigo: Persona de confianza que está cuando otra necesita su ayuda. En los buenos y malos momentos”. ¿No sería ésta más acertada? ¿No especifica más lo que es un amigo?

Permítanme de nuevo la licencia de copiar una famosa frase: “Los amigos son como las estrellas, no se ven, pero siempre están ahí”.

Este artículo lo escribo especialmente para eso. Par brindar un reconocimiento a todos esos amigos de verdad que se preocupan por su otro amigo. Que se van o no de fiesta, que ligan juntos o por separado, que se ven todos los días o una vez al año… Todos esos que dan lo que sea por su amigo y que se ponen manos a la obra para animarlo cuando está decaído.

Pongamos un ejemplo, de nombre Izan, gallego, de unos 15 años. Se cabrea con un amigo y durante un mes no se hablan por una tontería. Hablan las cosas, comparan impresiones y ven que ha sido todo un malentendido. ¿Ha vuelto todo a ser como antes? Rotundamente ¡NO! Ha sido todo mejor, mucho mejor. ¿Creen ustedes que una persona que sale de fiesta, pasa alguna hora al día, o a veces ninguna, puede llegar a ser un AMIGO como los de la descripción antes mencionada? Rotundamente, señores, les aseguro que sí. El Izan este, que parecía tonto cuando lo compraron, demuestra cada día una madurez mayor, es uno de esos ejemplos para la describir un AMIGO.

Los amigos de verdad hacen como rezan los cánticos de fútbol, “sempre nas boas, sempre nas malas, che animarei”.

 

 

Hablando de fútbol… ya tengo escrito artículos sobre él, pero es que nunca me cansaré de hacerlo… Se acordarán ustedes de Kun, aquel al que llamaba Kuncito y que se fue para jugar al Celta después de estar en el Boiro. No se preocupen, el chaval progresa adecuadamente y está jugando. Aunque hoy este artículo no habla sobre fútbol ni deporte… Habla de amigos y amistad, y el aquí no podía faltar: Miguel Pérez.

No les voy a dar más la vara: Como dice alguna frase en una de esas páginas cursis de internet… “Los amigos son la familia que uno escoge”. Pues gracias a quien corresponda por darme tan buen gusto y escoger estos dos amigos que son familia: Kun, Izan, gracias hermanos.

Hemeroteca