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Stadio Sport

Desde la Torre de Marathon

Que tenga que ser el portero el que “despierte” a todo el equipo y a la afición incluida dice muy poco del partido​

Esteban Méndez  |  21 de Abril de 2015 (23:46 h.)
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1-2, vergonzoso. Hasta que Fabricio no hizo 3 paradas seguidas nadie estaba en el partido, eso fue casi en el minuto 30 de la segunda parte. A partir de ahí, una jugada individual de Sidnei (jugadón) acabó en un centro y golazo de Riera. Desde ese momento todo el mundo se volcó al ataque, incluso Fabricio en el último córner. El canario no es santo de mi devoción, por mí se tenía que “morir de hambre” porque cuando jugaba en el Fabril y tuvo la oportunidad de jugar en el primer equipo, por la pelea entre Aouate y Munúa en el vestuario, en vez de agradecerlo, en el Bernabéu le pidió a Lotina que no lo pusiera para poder irse gratis al Valladolid. A pesar de todo esto reconozco que este año es de los jugadores que está demostrando más carácter y por eso se está ganando mi respeto. Pero que tenga que ser el portero el que "despierte" a todo el equipo y a la afición incluida dice muy poco del partido, y más en el minuto en el que fue.

Quiero ser crítico con nosotros (la afición). Si le pido todo a mis jugadores creo que nosotros desde la grada también tenemos que darlo todo, yo el primero y reconozco que el sábado no estuve a la altura de las circunstancias, pocas ganas tuve de animar, pero creo que eso no es excusa. Fue la primera vez que escuche desde la grada a los jugadores pedir el balón. Si vacilamos en nuestras canciones que estamos en las buenas y en las malas, el sábado no estuvimos. Hubo un grupo de unas 10 personas que no pararon de cantar en los 90 min. y cuando el Depor metió su gol, empezaron a cantar "si marcas canta todo Dios sino todos callados si marcas canta todo Dios y hay que cantar palmando, es ahí donde se ve quien siente los colores, es ahí donde se ve quien siente los colores". Y tienen toda la razón del mundo porque ellos estuvieron cantando, pero luego la boca se nos llena a todos al decir que siempre estamos y que si pierde cantamos más fuerte.

Ellos lo hicieron.