10:03 h. Martes, 17 de septiembre de 2019

¿Por qué las personas egocéntricas tienen la piel más áspera?

Ninguna persona se parece a otra, y esto vale también para la vibración de los nervios y de la piel

Teresa Antequera  |  25 de noviembre de 2014 (00:00 h.)
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Quien no se toma en consideración a sí mismo y apenas toma en cuenta su propio comportamiento para consigo mismo y para con su prójimo, es más, ignorándolo, tampoco hace caso de lo que él mismo ha introducido de negativo en su interior, y que puede alcanzarle a cada momento a través de las constelaciones planetarias. Tales personas disponen de una capacidad de reacción más burda, porque no rinden cuentas ante sí mismas por su forma de pensar y comportarse, no se miran de forma crítica, es decir, no se cuestionan a sí mismas y con ello la culpa, que es su propia parte, la echan a sus semejantes.

Si los nervios no son sensitivos, porque la persona no hace caso de nada, porque no toma en cuenta la voz de su conciencia, tiene una piel de estructura más áspera, que apenas permite que los cosmos y el grabado de lo personal, que ha introducido en sí, salga a flor de piel. Por el contrario una persona sensitiva, que se examina a sí misma en su forma de sentir, pensar, hablar y actuar, que toma en consideración a su prójimo y no lo menosprecia, en muchos casos tiene un sistema nervioso sensitivo y una piel transparente, a través de la cual se translucen partes de los cosmos.

Esta es por tanto la persona sensitiva, que es delicada y sensible. Debido al trabajo en sí misma, tiene comprensión y benevolencia para con su prójimo. Reconoce diariamente parte de lo negativo que ha introducido en su interior, también de sus aspectos pecaminosos y los purifica sin demora. De esta forma consigue cada vez más paz consigo misma y con su entorno, es equilibrada y está en armonía. Debido a que se vuelve más libre de sí misma, de su ego apremiante, piensa también cada vez menos en sí misma y está abierta para sus semejantes. Ya no vive en actitud de espera, ni depende del reconocimiento ni de la aprobación de su prójimo.

Las personas indiferentes, que dan rienda suelta a sus irritaciones por medio de gritos, que con acusaciones de culpabilidad quieren traspasar a otros lo que ellas mismas han causado, adquiriendo de esa forma un pellejo duro, con lo que aparentemente descargan su sistema nervioso, se pueden comparar con los “duros de pelar”, que al igual que las personas egocéntricas, apenas se preocupan por el bienestar o el sufrimiento de su prójimo. El duro de pelar, el indiferente, el contemporáneo cómodo vive el día sin examinarse a sí mismo, apenas se pregunta qué es lo que con su forma de pensar y de comportarse, introduce a cada instante en su alma, en su nivel consciente y en su subconsciente. Están grabando incesantemente, van acrecentando incansablemente su destino y se sorprenden si éste un día les alcanza de acuerdo con la Ley de siembra y cosecha.

Por el contrario, las personas sensibles son personas sensitivas, conscientes, cósmicas, un tipo de persona con percepción interna. Las personas de pellejo duro, duras de pelar, indiferentes y egocéntricas, son personas orientadas a la materia, que solo reciben y perciben de forma indirecta, que están más orientadas a lo visible, pero que en cambio graban mucho más en lo invisible.

 

Teresa Antequera Cerverón

De la publicación. El reloj cósmico y la red de tu piel”

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