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Los físicos cuánticos y su tendencia al misticismo

Actualmente los principales ámbitos de la ciencia y en los que más se investiga, son la tecnología genética y la investigación de las células madre

Ana Sáez Ramírez  |  12 de Enero de 2015 (15:45 h.)
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En la Edad Media la Iglesia presumía de tener el monopolio del saber, la explicación de todo. Con la paulatina incorporación de la ciencia, la Iglesia fue perdiendo terreno: primero perdió al cosmos, luego la explicación sobre el origen de la vida, luego vino Sigmund Freud, quien de repente también describió científicamente cómo era un ser humano por dentro, más tarde apareció Einstein que con su Teoría de la Relatividad llegó a cuestionar incluso el espacio y el tiempo como medidas independientes-absolutas.

No obstante los físicos cuánticos tuvieron también una tendencia al misticismo. Diferentes autores creyeron encontrar a Dios en sus investigaciones, por ejemplo Albert Einstein habló de un «cosmic religious feeling». Dijo que la motivación de la investigación científica es la sensación del asombroso orden y estructura racional del universo, y sobre cómo pensaba él en relación a un sentir religioso, reproducimos algunas líneas suyas: «Un ser humano es parte de una totalidad que llamamos universo, una parte limitada en espacio y tiempo. Él se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sentimientos, como algo separado del resto, una especie de engaño visual de su consciencia. Este engaño es para nosotros una especie de prisión que nos limita a nuestras necesidades personales, y a la inclinación hacia algunas personas que tenemos cerca. Nuestra tarea debe ser liberarnos de esta prisión, ampliando el círculo de nuestra compasión, de nuestro sentir, de forma que abarque a todas las criaturas vivas y a toda la naturaleza en su belleza».

Por otra parte el eminente fundador de la física cuántica Max Planck, fue otro investigador que, en base a su formación, tenía un concepto de Dios no marcado por la teología. Él dijo: “La materia en sí no existe, puesto que el espíritu es el fundamento de toda materia. El espíritu invisible e inmortal es lo único verdadero”. Planck es quizás el mejor ejemplo de que para los científicos realmente Dios y la Iglesia no son lo mismo. De hecho algunos de estos científicos, entre ellos él, pudieron encontrar a Dios gracias a la ciencia. Una impresionante cita de Max Planck no deja lugar a dudas: “La materia como tal no existe. Toda la materia se origina y existe sólo por la virtud de una fuerza. Debemos asumir que detrás de esta fuerza existe una mente consciente e inteligente»... «no tengo reparo en nombrar a este misterioso Creador tal como le han llamado todos los pueblos civilizados de la Tierra en los siglos pasados: Dios».

¿Pero cómo es en la actualidad la relación entre la Iglesia y la ciencia? ¿Sigue ésta luchando contra la ciencia a pesar de saberse “derrotada” en tantos enfrentamientos? Actualmente los principales ámbitos de la ciencia y en los que más se investiga, son la tecnología genética y la investigación de las células madre. En 2008 una noticia daba a conocer que la Iglesia católica había declarado siete nuevos pecados: Entre ellos el comercio y el consumo de drogas, el abuso a niños y menores, la contaminación ambiental y la manipulación genética.

Lo que no se entiende es, por ejemplo, la noticia publicada en 2007 sobre que una empresa propiedad de la Iglesia, la Sociedad de Acciones Gero, invirtió 35 millones de Euros en la creación del parque biológico de Gatersleben, un proyecto modelo de la biotecnología  agrícola. Un año más tarde la Academia papal de las ciencias convocó un congreso de estudios en torno a la tecnología genética verde. La cuestión es: o bien la ingeniería genética es un pecado mortal o bien no lo es. En el caso de una respuesta afirmativa, ¿podría entonces la Iglesia católica cometer pecados mortales?

 

Ana Sáez Ramirez

Del Programa: “La Iglesia y la ciencia”

www.radio-santec.com