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El éter, un hálito vital que originó la vida

Teresa Antequera  |  22 de octubre de 2014 (00:00 h.)
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Desde tiempos remotos ya los griegos se interesaron por el estudio de aquello que denominaron éter, algo abstracto que en la actualidad la ciencia sigue considerando como interesante objeto de investigación, denominándolo, no obstante, de forma diferente: materia sutil. El doctor Klaus Volkamer, científico y profesor de la universidad de Friburgo, Alemania, ha podido demostrar científicamente la existencia real del éter, basándose para ello tanto en las antiguas tradiciones del conocimiento como también en los estudios del famoso físico Albert Einstein. El profesor Volkamer declaró: «Junto a la materia visible, formada por partículas elementales, se encuentra una forma de materia invisible, sutil». Una afirmación que sin lugar a dudas podría revolucionar por completo el concepto del mundo y de las ciencias naturales.

Esto que hoy se presentaría como novedoso es en realidad una idea muy antigua, pues en todas las tradiciones de la erudición y también en todas las épocas ha existido la idea de que más allá de la materia existe otra materia, pero en este caso sutil. Las antiguas culturas asiáticas consideraban este éter, para ellos el tao, como la causa del origen del mundo. Los antiguos griegos pensaban de forma parecida, de hecho Platón hablaba ya de éter y Aristóteles de la Intellegie (inteligencia), que sería una fuerza vital que lo traspasa todo. Qué duda cabe de que existían otras muchas formas de definirlo, como por ejemplo “visitalis”, la fuerza vital, el hálito. Eruditos y filósofos de la talla de Schelling, Hegel, Espinoza y Kant han admitido la existencia de una materia tal, y Demócrito, Pitágoras, Newton y Descartes la consideraron como de lo más natural. Tan sólo la ciencia natural moderna se opone a ello por no poder demostrarla en base a pruebas categóricas.

Klaus Volkamer declaró: «La mayoría de los físicos reconocen actualmente que hace aproximadamente 100 años se debería haber aceptado ya la existencia del llamado éter, lo que significaría que la ciencia actual se equivoca. Yo personalmente creo más a Einstein que a la física moderna, pues él mismo, quien en 1915 presentó la Teoría de la Relatividad con la que liquidó el éter porque las “elegantes” matemáticas no precisaban del mismo, tuvo que reconocer más tarde que para que el espacio se curve tiene que tener la facultad de arquearse, ya que en un supuesto vacío sin estructura, cómo es posible que se curve algo“. Por ese motivo Einstein, cuando abandonó Berlín en 1920 y dio en la universidad de Leiden una conferencia inaugural, expuso la siguiente conclusión: “Con motivo de la teoría general de relatividad creada por mí, que describe claramente la curvatura del tiempo y del espacio como base de la gravitación, necesito un éter que se pueda flexionar».

 

Teresa Antequera Cerverón (Del programa: Noticias del foro de la ciencia) www.vida-universal.org