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Stadio Sport

Este “Depor” no tiene alma

Una orquesta sin partitura, músicos que desafinan más que el silbato de un árbitro y lo que es peor, sin director de orquesta

Manu Montero  |  23 de Diciembre de 2014 (00:17 h.)
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Sigo engañándome a mí mismo cada domingo con la esperanza de ver a un Depor competitivo y digo bien, ni tan siquiera con la legítima aspiración de la suma de algún punto aunque fuese fruto más de la casualidad que de las ocasiones pero, no, éste Depor es tal cual una orquesta sin partitura, músicos que desafinan más que el silbato de un árbitro y lo que es peor, sin director de orquesta.

El partido del fin de semana, último de éste año que languidece en sus últimos días, deja las mismas sensaciones de todo lo que va de temporada, si acaso con algún paréntesis milagroso a modo de espejismo, sin que se vislumbre alegría alguna en el corto espacio de tiempo, que sirva de bálsamo a las maltrechas esperanzas de los aficionados de ver al equipo escalar algún que otro puesto en la tabla clasificatoria que nos aleje un mínimo del borde del precipicio.

Buscar justificaciones en las lesiones, el presupuesto, estado de los terrenos de juego, los rivales y otras circunstancias que vienen merodeando por el entorno del Depor me parece a mí que poco o nada tiene que ver con una actitud conformista y/o resignada de parte de quienes están llamados a avivar nuestras ilusiones porque, a fin de cuentas, la afición lo que si está en derecho de exigir es que su equipo compita aunque al final el resultado no acompañe como uno quisiera.

Se puede hablar de los jugadores, ellos son en definitiva los que saltan al campo, pero con tantas entradas y salidas de las alineaciones, variantes de sistemas y cambios de posiciones en el terreno de juego, seguramente cualquier juicio por mi parte resultaría grotesco más allá de ensalzar en su justa medida a algunos que sudan mas la camiseta que otros con independencia del acierto en los lances del juego.

Podemos divagar sobre si quienes tienen la responsabilidad de la confección de la plantilla acertaron o no o si el actual cuerpo técnico es el indicado para conquistar el objetivo de la permanencia.

Poder, podemos pero, mas allá de confrontar unas u otras posturas en sanas y entrañables tertulias de bar, donde todos tenemos una solución a medida de cada cual, afortunadamente tan solo somos sufridores aficionados que parece que incluso cada vez importamos menos.

Es época de Navidad y ya casi podemos decir aquello de que, año nuevo vida nueva.

Quiero engañarme a mi mismo, una vez mas, para creer que el próximo partido si que vamos a ganarle al Bilbao en su visita a Riazor, que acabaremos la primera vuelta fuera de los puestos de descenso y que la segunda parte de la liga nos dejará mas alegrías que penas materializado todo ello en la permanencia. En definitiva y pese a los muchos años que ya tengo, aún sigo creyendo en la existencia de  los Reyes Magos.