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Los animales aventajan al ser humano en muchos aspectos

Mª José Navarro  |  28 de Octubre de 2014 (00:00 h.)
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El ser humano actual, cada vez más alejado del contacto con la naturaleza, encuentra extraño que animales de distintas especies puedan ser amigos, o que animales fuertes protejan a otros más débiles a pesar de que, a priori, sean considerados enemigos o simplemente víctima y depredador. Si el ser humano volviera a ser uno con la naturaleza y los animales, si volviera a la unidad con la madre Tierra, comprendería que los animales quieren ser nuestros amigos, a pesar de que hoy por hoy huyan de nosotros aterrorizados. Si el ser humano recuperase la unidad con todo lo que vive y es, afirmaría sin dudar: «los animales nos aventajan en muchos aspectos». Y este claro mensaje para los seres humanos podría motivarnos a hacer las paces con todos aquellos que tienen ideas diferentes a las nuestras, con otras razas, con otros pueblos, con otras especies de seres vivos. Para el ser humano egocéntrico que se considera el centro de la creación, esto puede sonar irreverente. Sin embargo tan sólo hay que estar atentos y prestar atención, porque la naturaleza nos da continuos ejemplos.

El Occidente cristiano conoce desde hace más de 2.700 años la profecía de Isaías que dice: «La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del Áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. Y nadie hará mal en mi santo monte”. Esta clara visión alude a un reino de paz venidero, que surgirá cuando los seres humanos también nos volvamos más pacíficos no sólo entre nosotros, si no también con respecto a los reinos de la naturaleza. La pregunta es si todos aquellos que se consideran cristianos creen realmente que algún día surgirá en la Tierra un reino de paz.

Los seres humanos deberíamos en muchas situaciones tomar ejemplo de los animales, pues el que los animales puedan ser amigos entre ellos, incluso tratándose de especies diferentes, es sólo un aspecto. Al contrario que nosotros, ellos nunca destruirían su base de subsistencia tal y como hacemos nosotros, de hecho ellos sólo toman de la naturaleza tanto como necesitan para vivir.

«De mi propia experiencia puedo poner algunos ejemplos», dice Ralf, un cuidador de animales en la Tierra de la Paz de la Fundación Gabriele, el primero relacionado con el comportamiento social de los animales salvajes: «Una vez encontramos un pequeño jabato cuya madre murió de un disparo, lo trajimos a casa y cuidamos de él. La casa está cerca de un bosque y otra madre jabalí, junto con sus dos crías, visitaba a menudo el entorno de nuestra casa. Primeramente se detuvo durante un tiempo y volvió a irse. Nuestro pequeño huérfano iba siempre donde la mamá jabalina con la intención de mamar de ella, y era tan obstinado que después de un cierto tiempo ella lo adoptó. De esta cercanía social de los animales podemos aprender mucho. En otra ocasión encontramos una cría de marta en la puerta de nuestra casa a la que evidentemente no le iba muy bien, pues estaba completamente empapada y muy débil. Probablemente este fuese el motivo por el que su madre la puso ante nuestra puerta. Enseguida se abalanzó sobre la comida del gato y posteriormente sobre la calentita cama de éste, todo esto siendo observado por él durante todo el rato, quien aceptaba que ahora teníamos otro habitante entre nosotros, uno que se apropió de su comida y de su cama. Esto demuestra que los animales son muy diferentes a los seres humanos, pues cuando nosotros no les influenciamos ni los marcamos con nuestra agresividad y mal carácter, se manifiestan conductas sorprendentes, muchas más de las que podríamos imaginar».

 

Mª José Navarro

Del programa: Noticias breves sobre el mundo animal 10

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