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O HOME DO SACO, o la valentía de los cirujanos Feijóo y Besteiro

David Otos  |  26 de Junio de 2014 (00:00 h.)
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Se ha llegado a un punto que, la corrupción política solo los jueces pueden erradicarla con sentencias ejemplarizantes. Por el camino que lleva las investigaciones de la jueza Pilar de Lara, conociendo nuevos casos de corrupción y políticos imputadas,  los ciudadanos comienzan a tener la sensación que Galicia, por culpa de la clase política, funciona como una republica bananera, por mucho que los piloneros quieran denostar a quienes hablamos en libertad sin tener el bolsillo adocenado, ni las palabras compradas, que no es cierto lo que se publica, en algunos casos incluso cuestionando el trabajo de Su Señoría.

Como dice nuestro himno: “Os tempos son chegados”. Si, de comprobar si los dos jefes de fila de los partidos mayoritarios de Galicia-PP y PSOE- tienen lo que deben tener dentro del escroto y tomar decisiones ejemplares: Los imputados a la calle. La tan cacareada sociedad civil despertó el 25 de mayo, los partidos están acongojados, a medida que se va descubriendo más corrupciones, uno tiene la sensación de que estos están guindando porque saben que no van a repetir. Un espectáculo lamentable que, en nombre de la democracia que prometieron servir, la utilizan para servirse y forrarse con situaciones propias de una película de los hermanos marxistas-Groucho Marx: “Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no les conozco muy bien”-que de una democracia real.

Besteiro y Feijoo; Feijoo y Besteiro, tanto monta en el mandato de sus respectivos partidos, deben ser “bos e xenerosos” con el pueblo, ejemplarizando con decisiones propias de líderes que están a favor de la democracia y la limpieza política, higienizándola sin colocarle parches. Es a ellos a quienes corresponde hacer otro tipo de operaciones, deben ser expertos  cirujanos que, con  su afilado bisturí político, seccionen el tumor que sacude a sus partidos y conmociona a la sociedad, cesando a todos los implicados en imputaciones con las manos en la masa. Tendrán mucho trabajo por delante, a Feijoo aun le queda alguna sorpresa que podrá hacer temblar los cimentos de su partido en nuestra tierra glauca.  
Los gallegos comenzamos a estar cansados de que a Galicia se la conozca por las desgracias marítimas y el chapapote del Prestige-aun sin clarificar a dónde fueron a parar los 80 millones recaudados en España con donaciones para los afectados por la marea negra- montes quemados, drogas, asesinatos, etc. y ahora la corrupción está siendo portada de telediarios, programas de radio y tv, periódicos, etc. metiendo a todos los gallegos en el mismo saco. Es cierto que guindones corruptos los hay en los partidos gobernantes, padecen el mal de la moqueta de poder, cuando la tocan, obran en ellos el milagro de “Tarso”. Incluso el BNG está salpicado de corrupción, aunque el concejal ahora imputado del anterior gobierno a dos de A Coruña,  Cajigal no dimitió por problemas personales, algo olía a podrido que no gustaba a los rectores nacionalistas y puerta.  El BNG no se posiciona al lado de los corruptos y apoya en su trabajo a la Justicia, de ello deberían tomar buena nota los dos grandes partidos, que de seguir así, tapando con parches recauchados, dejarán de ser grandes para convertirse en partidos al borde de un ataque de nervios, como ya lo han tenido el día 25 de mayo a las ocho de la noche.

Podemos es el grito de la sociedad civil que comenzó a despertar el 25 de mayo. La regeneración vendrá emanada por la voluntad del pueblo, si no toman medidas los responsables políticos para erradicar a los golfos que, valiéndose de esa misma voluntad, lo único que hacen es guindar.

Conviene recordar una vez más: El fiscal superior de Galicia, Carlos Varela en unas declaraciones en Radio Coruña, CADENA SER  dijo: “la presunción de inocencia no puede ser la respuesta política. Es un principio que rige en el campo penal, pero no en el otro, el del control político en el que  deberían articularse mecanismos para asumir responsabilidades cuando surgen casos como los de las últimas semanas. Añadió: “un comportamiento puede muchas veces no ser delictivo pero sí éticamente reprobable, la respuesta política tiene que producirse en ese campo ético y de convencimiento moral de culpabilidad, no en el del convencimiento penal de culpabilidad, que para eso están los tribunales”.