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Elecciones en España: No perdió nadie

Quienes lo afirman, líderes del Partido Popular (cada vez más partido y menos popular) y del PSOE, (de las siglas se les va cayendo lo de socialista y obrero) continúan con la venda en sus ojos lo que les impide, de manera voluntaria, ver la realidad de las cosas

Stadio Sport  |  25 de Mayo de 2015 (20:33 h.)
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Perdieron ambos y mucho. Hoy, hay unos vencedores claros: los ciudadanos y ciudadanas del conjunto de España que han apostado de manera decidida por el cambio, por decir no a la corrupción, no a como se ha venido haciendo política desde  el vi partidismo y la prepotencia. Ambas formaciones eran conscientes de que en estas elecciones iban a pagar un precio pero no imaginaban que fuese tan alto y, con la resaca del día después,  en un ejercicio de miopía extrema, afirman unos que han sido el partido más votado y los otros, que recortaron distancias y van a liderar el cambio en un intento de minimizar las pérdidas de gobiernos autonómicos y municipales. No aprenden y por ello, no reconociendo sus propios errores, están condenados a seguir repitiéndolos.

Nadie discute los votos obtenidos por el PP, pero insuficientes para continuar con la política del “mando y ordeno” al que estaban acostumbrados gracias a las mayorías de las que disfrutaron porque así lo quisieron los ciudadanos y ciudadanas que ahora les han dicho que nada más de lo mismo. Por su parte, el PSOE tampoco fue capaz siquiera de mantener el número de cargos electos de convocatorias anteriores y, sin embargo, se apuntan a las tareas del cambio por el que apostó abiertamente la ciudadanía pero, no como una formación más, y si para liderarlo en una muestra más de prepotencia insultante que atenta contra la inteligencia del votante.

En centro de todo ello, las nuevas formaciones cuentan con un mandato claro de los ciudadanos y ciudadanas: limpiar la política de corruptos, abrir puertas y ventanas para que entre aire fresco, aplicar el principio de transparencia y crear vías de participación que alejan la práctica política del oscurantismo.

No es una tarea fácil, sin duda, pero es imprescindible y para ello, ahora que comienza el tiempo de análisis de estrategias y resultados, negociaciones, pactos y gobiernos, deberán mantenerse firmes en los mensajes y programas en los que han depositado su confianza cientos de miles de votantes con la esperanza de que sirva, esta vez sí, para iniciar el cambio prometido.

Es necesario actuar desde la responsabilidad, liberarse de la tentación revanchista, anteponer los intereses de los ciudadanos a cualquier otro de índole partidista y ser fieles a las promesas realizadas durante la campaña electoral sin lo cual, estaríamos abocados al “más de lo mismo” o al “quítate tú que me pongo yo”. En todo caso, debería estar claro que, con corruptos no se negocia. ¿verdad que a todos nos suena ésta frase repetida por ambas fuerzas emergentes? Pues que sepan los unos y los otros que si se diera cualquier otra premisa que no fuese esta, estaríamos en la misma situación que aquella que aspiramos a cambiar y que lo único que habrá cambiado seria el azul y rojo por el naranja y morado.

El Pueblo, soberano, se pronunció y dictó sentencia. Ahora es tiempo de que a quienes les corresponde, con la legitimidad que les confieren los resultados cosechados en las urnas, comiencen la tarea que se les encomienda y para la que se propusieron: Servicio al pueblo y no servirse del pueblo.