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28/06/1995: Lendoiro consigue la Copa del Rey. 28/06/2015: Carlos Gardel canta “Veinte años no es nada...”

Han pasado veinte años, el recuerdo sigue latente en los que hemos vivido aquella gesta del gol de Alfredo. En la radio del coche suena la canción de Gardel: "Veinte años no es nada..." Hermosa casualidad, o simplemente realidad

Gonzalo Soto  |  28 de Junio de 2015 (01:42 h.)
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Para el aficionado que solo ha conocido al Deportivo campeón de Liga, Copas y matador en la Champions League de los grandes de Europa: Manchester, Milan, PSG, etc. etc. etc., los descensos han sido decepciones y lucharon para elevarlo al altar de la mejor Liga del Mundo. Las imágenes valen más que mil palabras. Me quedo con las de los capitanes del Deportivo recogiendo las Copas de Campeones. Esa es la foto de la historia de un presidente que, por más que lo azucen, jamás podrán hacer la fotografía que buscan con ahínco, la de Lendoiro esposado entrando en un coche policial,  como se vio al ínclito Rato.

Si veinte años no es nada como dice Gardel en la canción, los que van desde el primer título hasta hoy, marcaron la  historia reciente del Deportivo. Pese a quien pese,  el "reinado" del emperador Augusto, es hasta la fecha, el que más satisfacciones dio a los aficionados Nadie por muy zafio que pueda ser, se sustrae a una verdad y no es otra que la reflejada en las páginas del libro de la historia del Real Club Deportivo de La Coruña SAD. Algunos creen que con el 5% de aportación de los abonados se puede construir la Torre de Babel y pretender tocar el cielo, antes con Lendoiro y ahora con Constantino.

En los días de rosas y buen vino, era fácil mirar hacia otro lado y que los títulos y tardes de gloria llenaran páginas o cuñas de publicidad en los medios de Comunicación. Es cierto que el Deportivo arrastra una deuda tremenda y que Constantino va a solucionarla, porque es viable, pasaremos apuros, pero estamos en Primera División.

Veinte años han servido para colocar a La Coruña en el mapa del mundo futbolístico. Finalizado el partido, los jugadores del Deportivo corrieron hacia el fondo norte para celebrar con su gente el gran triunfo, el primero de la historia. El legado de Augusto se ha visto hace dos días en la Deportienda, sin el César jamás llegaría el Deportivo a rozar la ilusión de casi poder jugar una final de la Champions, ser campeón de Liga o ganar tres Supercopas y dos Copas del Rey, una aguarle el 'Centenariazo' al Real Madrid,  estas gestas no se consiguen sin miñoca. Es fácil criticar ahora a Lendoiro, gracias a su gestión deportiva, vemos un domingo sí y otro también las gradas del estadio de Riazor llenas de aficionados animando a su sentimiento.

El más grande del fútbol español merece el reconocimiento de todos aquellos deportivistas que han vivido un sueño impensable, ahora son críticas las que hacen los nuevos enemigos, aquellos que se peleaban por rendirle tributo mediático, críticas feroces  que no se atrevieron hacerlas antes, incluso algunos blasonan de conocimientos que solo son  leyendas urbanas,  lo hacen ahora para congraciarse con los nuevos inquilinos de Plaza Pontevedra. Lendoiro, pese a quien pese, es y será el mejor presidente de todos los tiempos, ha sido el que despertó  el sentimiento deportivistas de miles de aficionados que antes eran del Real Madrid, Barcelona, u otro equipo y sobre todo, supo crear una nueva afición, son los deportivistas que hoy tienen menos de treinta años. Celebramos veinte años de la primera Copa gracias a Lendoiro, algunos tipos aun están embriagados de odio hacia una persona que ha sido el Merlín de los sueños deportivistas.

El "tirano" Lendoiro fue el primer presidente  en nuclear las acciones de un Club.  Para acudir a una Junta de Accionistas, dos acciones son suficientes, no ocurre en ninguna empresa ni equipo de fútbol, es una lección de democracia participativa, donde cada accionista puede exponer sus comentarios con total libertad, con solo dos acciones. Juntas donde los de siempre lanzaban su discurso, se convertían en reyes mediáticos por un día,  amagaban con denunciar y hasta la próxima Junta la voz del silencio los volvía mudos.   Uno de los accionistas que hoy lo denuncia,  por lo que decía en las Juntas, se puede sustraer el odio visceral hacia Lendoiro, el cual, según manifestó en varias Juntas de Accionistas  no le permitía ser abonado del Deportivo, para que con su dinero "no darle de comer a ese  señor". El deportivismo es generosidad, jamás odio. Si realmente soy deportivista me da igual quien sea el presidente, no por ello voy a dejar de ir a ver a los jugadores que visten la camiseta de mi sentimiento.

Lendoiro es historia viva del Deportivo, pero historia. Hoy el presidente es Constantino, debemos apoyarlo para que vuelva el Real Club a reverdecer viejos tiempos pasados. La unidad del deportivismo es más necesaria que nunca, entre todos podemos llevar la nave hacia aguas tranquilas, sin olvidad que la crítica es un ejercicio democrático y necesario para enderezar el rumbo.

Veinte años no es nada, en este caso es la historia de un Club modesto al que un hombre de fe lo elevó al altar del fútbol mundial. Sin Lendoiro jamás el Deportivo llegaría a ser lo que fue, ni soñando se alcanzaría la cifra de veinticinco mil abonados.