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Stadio Sport

Sufriendo como nunca, ganando como siempre

Manuel López Mariño @xalomonte  |  03 de Marzo de 2014 (00:48 h.)
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Domingo de carnavales, frío en la capital herculina y gran ambiente como siempre en el Estadio de Riazor, eran los prolegómenos del gran partido que se ha visto esta tarde por parte del Deportivo y del Hércules. Llegaba el equipo alicantino con una buena racha (dos partidos ganados) pero en la zona baja de la tabla y con la clara sensación de bajar sus prestaciones cuando juega fuera de su estadio.

 

 

Y de este modo se inició el encuentro, con significativas modificaciones en el once inicial por parte de Fernando Vázquez, algunas por sanción (Lopo por Marchena) y otras por decisión técnica (Juan Carlos, Rabello y German Lux). Dichas modificaciones se mostraron esenciales, ya que Juan Carlos asistió a Toché en el minuto tres para que este marcara de tiro cruzado frente a Falcón. Así mismo, marcó el segundo en una gran jugada colectiva a pase de Rabello. Grandes minutos del Deportivo que maniató al Hércules, el cual no contó prácticamente con ninguna ocasión en el primer tiempo. Resaltar las prestaciones de Sissoko (sustituyó a Salomão lesionado en los primeros minutos), que cada vez parece más entonado en cuanto a su físico y que deja grandes destellos de calidad.

 

 

Tras el descanso y tras un gol anulado a Toché por fuera de juego, se inició el vía crucis dominical del Deportivo en Riazor. Las adversidades, las decisiones arbitrales, el juego a balón parado…. Diferentes alternativas para un mismo final, es imposible ver un partido en Riazor sin que el respetable sufra los últimos minutos. En esta oportunidad, un gol de Portillo (tras fallo de Germán Lux) más un gol de Sissoko ante la pasividad de la defensa herculina, junto con la infantil expulsión de Luisinho (mención aparte el estamento arbitral, en el que una entrada salvaje es amarilla y decirle algo al linier es roja y a saber con cuantos partidos de sanción) pusieron a la parroquia deportivista con la sensación de otra oportunidad perdida para intentar escaparse en el segundo puesto de la tabla.

 

 

El equipo alicantino encerró a la escuadra deportivista hasta que a cinco minutos del final, una contra magistralmente elaborada por Seoane y Juan Domínguez encontró a un Toche inspirado, que cerró la victoria deportivista ante un Riazor totalmente entregado. De aquí al final, con el apoyo de la afición deportivista, el equipo resistió las acometidas del Hércules y consiguió una de esas victorias que se recuerdan por su importancia al final de esta tan apretada liga.